La pulsión y la subjetividad de cada época -De Freud a Lacan-

Por Marcelo Ale

Para Freud el malestar es la expresión subjetiva del retorno de aquello que el sujeto debió ceder para entrar en el campo del Otro, y definió a la cultura en una de sus acepciones, como el lugar en el que se crean las formas de satisfacer la pulsión. También podríamos definirla como una constelación discursiva que desciende en cada sociedad dándole forma a la subjetividad colectiva. Definiciones que ponen en juego las maneras en la que los discursos se encarnan y determinan los modos de vida en cada momento y lugar.

¿A partir de qué coordenadas y referencias podemos comenzar a responder la pregunta de Lacan ¿Cómo vive cada época la pulsión? De ese modo podemos acercarnos a una teoría del malestar que pendule entre pulsión y discurso.

Esa pendulacion cambia, por lo tanto también varían las formas de satisfacción que determina. Así, la relación pulsión-cultura se establece en tanto esta se erige como productora y continente a la vez de sus objetos.

La cultura de hoy no es la misma que la de  Freud, por lo tanto las hipótesis sobre las causas del malestar tampoco son iguales, es decir que el malestar actual ya no puede explicarse por el modelo freudiano de la represión como bien lo hacía ya desde su artículo “La moral sexual cultural y la nerviosidad moderna”.

Aquella pregunta de Lacan puede utilizarse como matriz de lectura de los textos de Freud en los que se dedicó a conceptualizar la subjetividad de su época. Hay varios, pero podemos destacar dos: el ya mencionado “La moral sexual cultural y la nerviosidad moderna” (1908) y “El malestar en la cultura” (1927).

Para Freud en el primero de sus textos, aquellos dos términos mantenían una relación de oposición, de conflicto, pulseaban y se enfrentaban. La cultura de la época iba contra la pulsión, reprimiéndola, inhibiéndola, no permitiéndole satisfacerse. La “moral sexual cultural” es el agente de la represión de la pulsión: al resultado Freud lo llamó “nerviosidad moderna”, hoy diríamos síntomas neuróticos como conflicto y satisfacción sustitutiva al mismo tiempo.

La pregunta de Lacan contiene dos términos, “época” y pulsión”, el primero es variable, el segundo es sobre el que recae la incógnita.

Que define cada época? El predominio de los discursos que, en el caso particular de la pregunta que abrimos, se refieren al modo de gozar que se plantea, se delinea, ordena y se idealiza en cada momento.

Cuando Lacan decía que el analista debe estar a la altura del horizonte de su época, se podía leer también en esa afirmación, que hay que seguir de cerca la variedad del síntoma, porque en él, en tanto campo de batalla de la pulsión con los discursos, está lo que cambia y lo que no cambia. Lo que cambia, depende de las coordenadas del discurso dominante, lo que no cambia es lo real del síntoma, su núcleo de goce. La época y la pulsión se articulan en los síntomas de cada momento histórico.

En el escrito “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente”, Lacan afirma que en la pulsión se trata de la relación del sujeto con la demanda que ya incluye al Otro del lenguaje. Se puede leer esta relación pulsión-discurso cuando afirma, refiriéndose al grafo el deseo: “Pero si nuestra gráfica permite situar a la pulsión como tesoro de los significantes…” (Pagina 796) como así también cuando escribe: “…no hay demanda que no pase de una manera o de otra por los desfiladeros del significante” (Página 791). El Otro del lenguaje ya está incluido en el concepto de pulsión, no es su opuesto.

Por otro lado, unos años después en el Seminario Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, en las clases dedicadas a la pulsión, sostendrá que la pulsión no es la presión que conlleva a una descarga y que habría que reprimir, no es una energética asimilada a una función biológica que subrayaría solamente el punto de vista económico, sino que es un circuito que implica un recorrido que tiene sus avatares. Este recorrido, dice, es el que hace el sujeto por el Otro a partir de la demanda como lo indica la fórmula establecida en “Subversión del sujeto…”, y termina afirmando que es al final de este recorrido por la cadena, que se contornea el objeto.

¿Que lee Lacan de la concepción de Freud, que mantiene y que modifica? Por un lado, que la cultura no prohíbe a la pulsión gozar, sino que se lo exige, y por otro que no hay oposición entre pulsión y lenguaje, que la pulsión al definirla a partir de la relación del sujeto con la demanda, no se opone al lenguaje, sino que está concernida y contenida en el lenguaje, se constituye a partir del paso del sujeto por el campo del Otro.

Bibliografía

Acuña, Enrique “Las bodas con la pulsión” Microscopia Nro 120 APLP. Marzo de 2013

Freud, Sigmund “La moral sexual cultural y la nerviosidad moderna” 1908

El Malestar en la cultura” 1927

Lacan Seminario 11 Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis

Del Trieb de Freud y del deseo del psicoanalista”. Escritos 2

Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente” .Escritos 2

 

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